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domingo, 7 de junio de 2009

¡Adiós a Alele!


! Adiós Alelé !

Ulises Gracia, quien fuera uno de los pilares fundacionales del Guiñol Nacional de Cuba, dejó de existir en la ciudad de Valencia, en España este miércoles 3 de Junio, a los 65 años de edad. Actor y director de teatro de títeres, desde los años sesentas, se destacó en las más importantes puestas de esta agrupación sobrepasando los parámetros del talento. La Loma de Mambiala, Don Perlimplín, El Cartero del Rey, La Celestina, Don Juan, La corte del faraón, Pelusín del monte, Ibeyi Aña, Changó de Ima, El maleficio de la mariposa, Pluff, el fantasmita, El Mago de Oz, La Nana, Tintín Pirulero entre otras. Iniciado por la sabia experiencia de Pepe y Carucha Camejo, y Pepe Carril quien lo dirigió en el inolvidable “Changó de Ima”. Varias décadas y generaciones de niños disfrutaron de su talento. Toda una vida dedicada al teatro infantil. Todos sus mejores esfuerzos dentro del proyecto del Guiñol Nacional de Cuba que a partir del 66 declina su actividad teatral por torpezas administrativas institucionales y porque faltó una política cultural teatral definida. Esta situación, según afirma Rine Leal en sus estudios, creó un ambiente de sospecha, de prejuicio, de predisposición poco propicio al desarrollo del talento y se perdieron creadores y creaciones por el deseo excesivo de didáctica y de trasplantar el discurso político al estético. Víctimas de los oportunistas de la llamada etapa gris o parametración desaparecieron las mejores obras del Guiñol Nacional. Hasta que resurge con lo que había quedado y se reanima este género. Ulises García continuaba en la ciudad de Valencia organizando y presentando espectáculos de títeres para niños. Su creación del personaje Alelé concebido para títere de guante hizo deleite tanto en el teatro como para los niños televidentes. Hoy los títeres cubanos están de luto y aguardan en el cajón del retablo por otra mano nueva que anime la vida de Pinocho y le ponga el corazón en su pecho de madera. Sus cenizas han sido llevadas a su querida Cuba.
Adiós a Alele
Ramón Díaz

lunes, 4 de mayo de 2009

Una sardinita pa’l tiburón

Una sardinita pa’l tiburón
Rubén Cortés

Las reflexiones que escribe Fidel Castro son buenas porque el líder comunista es absolutamente sincero y adelanta en ellas sus decisiones como, por ejemplo, la respuesta que dará a la orden del presidente Barak Obama de poner fin a las restricciones a viajes de familiares y envíos de remesas por parte de un millón y medió de exiliados cubanos.
Adelantándose al decreto de la Casa Blanca de este lunes, Fidel Castro escribió hace una semana lo que será su moneda de cambio al gesto de Obama: “No tememos dialogar con Estados Unidos. No necesitamos tampoco la confrontación para existir, como piensan algunos tontos”.
“Dialogar”, eso: una oferta de pláticas francos, sin prejuicios ni presiones, honesto, verdaderas, cordiales, naturales, honradas, limpias, veraces, serias, abiertas, claras….De hecho, hasta adelantó los temas:
–Narcotráfico
–Emigración ilegal
–Lucha contra el terrorismo
Fidel Castro dará sólo eso porque, por encima de todo, no considera que debe dar nada de lo que espera casi todo el mundo en reciprocidad a la flexibilidad de Estados Unidos: libertades individuales, de mercado, de circulación de personas y de mercancías.
El secretario del Partido Comunista Cubano no cree que en Estados Unidos esté viviendo un millón y medio de cubanos porque escapó del sistema comunista que él les impuso hace medio siglo, sino porque fue Estados Unidos quien los alentó a irse. Así que la culpa es de ellos y de Estadios Unidos.
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De por Fidel Castro no queda, pues se los advirtió en la muy temprana fecha del 27 de marzo de 1960:
“Es muy serio no poder disfrutar nunca más de este pueblo, de esta compañía, de las bellezas de nuestra patria, de nuestras playas, de nuestros campos, de nuestra música; pero sobre todo, de este despertar, de esta alegría de vivir este minuto singular de nuestra historia; ya es de verdad bastante castigo haber renunciado a eso para siempre”.
Fidel Castro está convencido de que los cubanos, aunque no hubiesen nacido todavía, resolvieron el primero de enero de 1959 regirse para toda la vida por un sistema de gobierno de ordeno y mando. De manera que los individuos y los países que estén en contra de ello son, los primeros, gusanos; y los segundos, intervencionistas.
Así que la retórica oficialista cubana continuará como si no hubiese pasado nada, pues guarda su mejor carta: el embargo que impuso Washington a La Habana hace 45 años, el cual –Fidel Castro lo sabe– es imposible de desmantelar porque no depende de una orden presidencial, sino del Congreso.
De todos modos, lo cierto es que Obama no levantó las restricciones con una perspectiva unilateral y ha colocado a la isla en la necesidad de responderle con una actitud que también contribuya a la distensión bilateral.
Pero el gesto cubano ya fue adelantado por Fidel Castro hace una semana: dialogar sobre narcotráfico, emigración ilegal y lucha contra el terrorismo.
Una sardinita pa´l tiburón.
Foto de Rubén Cortés por Ernesto Lozano

“Cuba no necesita limosnas”

Respuesta rápida: “Cuba no necesita limosnas”
Rubén Cortés

“Cuba no necesita limosnas”. Ha sido la expedita respuesta de Fidel Castro a la decisión de Barack Obama de poner fin a las restricciones a viajes de familiares y envíos de remesas por parte de un millón y medio de exiliados cubanos que, antes de esta medida, ya mandaban mil millones de dólares, que representan una de las tres principales fuentes de ingresos para la isla.
En su reflexión sobre el anuncio de la Casa Blanca, el líder cubano aplaude el gesto, pero aclara que “Cuba ha resistido y resistirá”, y “no extenderá jamás sus manos pidiendo limosna”.
Y muestra inmediatamente su carta mejor: “Del bloqueo, que es la más cruel de las medidas, no se dijo una palabra. Así se le llama piadosamente a lo que constituye una medida genocida. El daño no se mide sólo por sus efectos económicos. Constantemente cuesta vidas humanas y ocasiona sufrimientos dolorosos a nuestros ciudadanos”.
Pero el embargo -vigente desde que lo impuso el presidente John F. Kennedy en febrero de 1962, en respuesta a la alineación política y económica de Cuba con la entonces Unión Soviética— es imposible de eliminar porque depende de una votación en el Congreso, para la cual no hay ni existirán las condiciones más elementales.
Entonces seguirá siendo el dedo en el renglón del sistema cubano en su contencioso con Estados Unidos, aún cuando el propio Fidel Castro asegura que “no necesitamos tampoco la confrontación para existir, como piensan algunos tontos”.
De modo que si Obama esperaba moneda de cambio, ya Fidel Castro se la dio hace una semana: dialogar sobre narcotráfico, emigración ilegal y lucha contra el terrorismo.
Cuba pensará siempre que no debe nada más a cambio porque es víctima del bloqueo y porque está en su derecho absoluto de implementar en sus mil kilómetros cuadrados de extensión y con sus casi 12 millones de habitantes un sistema de gobierno particular, basado en el liderazgo de un solo partido político.
Estados Unidos puede permitir que vayan a la isla, sin condiciones, un millón y medio de cubanos que vive en ese país y que, además, actualicen las arcas del gobierno cubano; sin embargo, éste considera correcto obligar a esos visitantes a exigirles un riguroso permiso de viaje, así como, decidir si sus casi 12 millones de gobernados pueden salir y entrar.
De modo que, luego de toda esta alharaca por las medidas de Obama a favor de la isla, el presidente estadounidense se verá obligado a hacer lo mismo que todos sus antecesores: meter el tema cubano en el congelador en espera de unos tiempos mejores para sacarlo de ahí… Unos “tiempos mejores” que sólo verán los hijos de los hijos de los hijos de los cubanos actuales.
Por ahora, las posibilidades se centran en algo que lo dice mejor una canción de Serrat:
En propiciar un ambiente de franca distensión
que les permita hallar un marco previo
que garantice unas premisas mínimas
que faciliten crear los resortes
que impulsen un punto de partida sólido y capaz
donde establecer las bases de un tratado de amistad
que contribuya a poner los cimientos
de una plataforma donde edificar
un hermoso futuro de amor y paz.
Sí, chico: hablar, echar una trova, soltar un teque, armar un mitin, meter una muela, dar palique, darle a la lengua, conversar, hacer conferencias, propiciar encuentros.
Al fin que eso gusta cantidá. Y no cuesta ná.
Foto de Rubén Cortés por Ernesto Lozano
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Será a la manera de Fidel Castro

Será a la manera de Fidel Castro
Rubén Cortés

Uno de los problemas con los que ha tenido que lidiar Fidel Castro, a lo largo de su extensa vida, es que siempre ha estado tan adelantado a sus compañeros de luchas, tanto en el pensamiento como en la acción, que por lo general se ha visto obligado a tomar decisiones en solitario.
Ahora ha debido abandonar el hospital para dirigir las aceleradas negociaciones bilaterales a las que está forzando a Cuba la llegada de Barack Obama a la Casa Blanca, desde donde es inminente que proceda un gesto unilateral que elimine todas las restricciones a los viajes de un millón y medio de cubanoamericanos y a las remesas que pueden enviar a la isla.
Es notorio que Fidel Castro se puso al mando para mover las piezas de un ajedrez para el que evidentemente no se encuentran bien preparados algunos revolucionarios de la primera hora, como lo demuestran unas declaraciones de Armando Hart, un personaje histórico del sistema cubano.
“Si (Obama) cumple su promesa (de aliviar el embargo), nacerá una nueva etapa en el combate ideológico entre la revolución cubana y el imperialismo. En ella (…) será necesario el diseño de una nueva concepción teórica y propagandística acerca de nuestras ideas y su origen”, considero Hart, quien fue durante muchos años ministro de Cultura.
Y añadió: ”Una amplia migración con distintos objetivos puede venírsenos encima y para ello debemos prepararnos culturalmente”.
Sin embargo, uno de los preceptos de Fidel Castro como político es justamente evitar que el adversario sepa cómo está pensando él. De manera que el lunes se adelantó a los acontecimientos dejando claro que no le inquieta un posible fin de las tensiones con Washington.
“No tememos dialogar con Estados Unidos. No necesitamos tampoco la confrontación para existir, como piensan algunos tontos. Existimos precisamente porque creemos en nuestras ideas y nunca hemos temido dialogar con el adversario”.
Lo más seguro es que Hart tenga razón, pues se trata del teórico más lúcido entre los dirigentes de la revolución cubana y posee un punto de observación privilegiado para estar consciente de que, a pesar de 50 años de adoctrinamiento comunista férreo, existen en la sociedad cubana profundas grietas ideológicas.
Diversos estudios calculan que el primer año del levantamiento de la prohibición podría viajar a Cuba un millón de turistas norteamericanos, y hasta tres millones anuales en los años siguientes.
Es por eso que Hart admite que ”una amplia migración con distintos objetivos puede venírsenos encima”.
Fidel Castro también lo debe de saber, pero es más luchador que teórico. Y allí donde esté, él estará para ganar. De manera que ya está ideando la forma de no perder y, por lo pronto, se adelantó a sus adversarios al plantear un posible temario para las futuras conversaciones:
-Colaboración en la lucha contra el narcotráfico
-Cooperación en materia de emigración ilegal
-Lucha contra el terrorismo
Quiere decir que si la aproximación Cuba-estados Unidos va a ser indetenible, pues entonces las cosas de harán a su modo.
O sea, el mismo Fidel Castro de siempre.
Foto de Rubén Cortés por Ernesto Lozano

viernes, 1 de mayo de 2009

Estos Hombres de Paja

Estos hombres de paja
Rubén Cortés

El cubanoamericano Mario Díaz-Balart, congresista republicano de Estados Unidos, y el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, son políticamente diferentes: Díaz-Balart es extremista de derechas y Ortega es reaccionario de izquierdas.

Pero en realidad son iguales porque se comportan de la misma manera, mostrándose en sus declaraciones públicas como políticos remendones y encapotados zorros de cancillería. Y porque, en política, los extremos se tocan.

Díaz-Balart ha declarado durante una entrevista de televisión en el pueblito de Naples, que los cubanos que no viven en Cuba y envían dinero a sus familiares son iguales a quienes colaboraron con el dictador Adolfo Hitler durante la Alemania del tercer Reich.

El primer indicio que revelan sus palabras es que en Florida cualquier comemierda puede ganar un puesto de representación popular.

Hay en la política estadounidense una especie de undécimo mandamiento que dicta que “nunca compares a nadie con Hitler, nunca llames a nadie nazi”. Sin embargo, este congresista parece no tener idea de que exista ese mandamiento, al lanzar ataques personales directos contra sus propios votantes.

Activistas cubanoamericanos de Florida, como Francisco Pepe Hernández, Marcelino Miyares, Carlos Saladrigas, Arturo López-Levy, Patrick Hidalgo, Gladisley Sánchez, Manny Hidalgo, Neli Santamarina, Mario Egozi y Rolando J. Behar rechazan tajantemente la caracterización fascista de quienes envían ayuda humanitaria a sus padres, hijos, familiares y amigos de la Isla.

En una carta pública, consideran que “si acaso, estas personas se acercan más a los hombres y mujeres generosos que en todo el mundo compartieron la enorme carga de ayudar a las fuerzas aliadas y prestaron ayuda humanitaria a los judíos perseguidos durante la Segunda Guerra Mundial”.

Lo curioso es que Díaz-Balart tiene familia en Cuba. Su padre, el senador republicano Lincoln Díaz-Balart, es hermano de Mirta, la madre de Fidelito, el primer hijo de Fidel Castro Ruz. Así que ha llamado nazi a su propia tía abuela, quien mantiene una estrecha relación con su hijo y con sus nietos.

De su lado, el presidente constitucional de Nicaragua ha declarado en una entrevista que “el pluripartidismo no es más que una manera de desintegrar a la nación, porque los partidos políticos propician la división de los pueblos”.

Sin embargo, Ortega pudo regresar al poder en su país gracias, justamente, al sistema democrático que siguió a la dictadura que él encabezó durante una década, tras haber tomado la presidencia por la vía de una revolución comunista.

Es el mismo Daniel Ortega a cuya hijastra, Zoilamérica Narváez, el sistema democrático le ha permitido revelar en un juicio crudos detalles sobre los supuestos abusos sexuales a los que la habría sometido el propio Ortega a lo largo de 19 años.



Zoilamérica, una socióloga de 35 años, afirma que Ortega “me violó cuando tenía 15 años, en mi cuarto, donde me arrojó sobre la alfombra, después de lo cual me manoseó y me penetró con movimientos bruscos que me hicieron sentir mucho dolor”.


Pues nada, que hombres como Díaz-Balart y Ortega siempre tienen oscuros trasfondos familiares: algo han hecho de adultos o algo les hicieron de niños.

Como escribió Jean Paul-Sartre en Las palabras:

“Todo hombre posee su lugar natural; ni el orgullo ni la valía fijan su altura: lo decide la infancia”.